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Coloquios de Informática Educativa 2004 |
INDUSTRIAS
DE PRODUCCIÓN DE CONTENIDOS PARA LOS CIBERMEDIOS DE COMUNICACIÓN: LA GRAN
OPORTUNIDAD PARA LA DIVULGACIÓN CIENTÍFICA Laura Lugo y Ricardo Casado Sociedad Internacional de Profesionales de Tecnologías
de Información y Comunicación Resumen En algunos escenarios académicos
aún se discute sobre la incorporación de las tecnologías de información
y comunicación (TIC´s) a la enseñanza, destacando
sus “efectos perversos” sobre los jóvenes y los niños; pero
cada vez son más frecuentes las experiencias exitosas donde profesionales
de las ciencias sociales se apoyan en las TIC´s
para realizar sus actividades y viceversa, profesionales de las TIC´s
desarrollando trabajos propios de las ciencias sociales. El elemento común
a todas ellas es la comunicación, traducida como la necesidad de transmitir
al colectivo el conocimiento generado, para que el público lo incorpore
a su entorno, asegurándose una mejor calidad de vida. Por su parte, los
estudios de percepción pública de la ciencia señalan que los medios de comunicación,
principalmente la televisión, constituyen la principal fuente de información
sobre ciencia y tecnología. Sin embargo, en este ámbito también existe
resistencia por parte de algunos Comunicadores Sociales, en asumir la función
educativa de los medios, ya que la divulgación de la ciencia es fundamentalmente
educomunicación. Surge entonces la propuesta de
visualizar internet como la oportunidad para la
generación de novedosas y mayores fuentes de empleo, como son las industrias
de producción de contenidos para cibermedios de
comunicación social. Introducción Toda
nueva tecnología genera inquietud y temor, propiciando de forma positiva
la elaboración de discursos a favor y en contra, acerca de su adopción.
El ámbito educativo cobra particular énfasis, ya que se trata del proceso
de formación de jóvenes y niños; así en el caso de las Tecnologías de Información
y Comunicación (TIC´s), empleadas profusamente
en escuelas y universidades, aunque se reconocen sus amplias ventajas por
el interés con el que las computadoras y otros equipos son empleados por
los estudiantes, también se hace un llamado de atención sobre los posibles
efectos en la profundización de diferencias en relación con el acceso basado
en diferencias económicas, la homogenización de formas de pensamiento político
y social, la consulta de información no adecuada para los más jóvenes, entre
otras objeciones. Para
lo que no existe discusión alguna es sobre el efecto en niños y jóvenes,
de la televisión y el poder de los medios de comunicación de masas como
generadores de opinión pública, aunque llegar a la afirmación abierta de
este hecho tomó mucho tiempo. Por ello, no resulta sorprendente que el debate
se traslade a la televisión digital y a las tecnologías de comunicación
e información. La misma Internet es empleada para destacar los posibles
aspectos negativos de estas tecnologías (Area, 1998): En
definitiva, entiendo que un discurso pedagógico global sobre las nuevas
tecnologías y la educación debe incorporar también la reflexión sobre compensar educativamente
los efectos perniciosos de las mismas sobre la sociedad. Y son muchos. Más
de los que suelen hacernos creer los medios de comunicación (Documento en
línea). El mismo autor (ob. cit.) continúa con los siguientes
planteamientos: En conclusión, la implantación y generalización
de las nuevas tecnologías de la información en nuestra vida cotidiana está
siendo realizada bajo el parámetro de la lógica del mercado. Esta lógica
implica que los factores económicos son determinantes en el acceso a las
mismas. Por esta razón, las distancias culturales entre una población que
acceda a las nuevas tecnologías y aquella otra que sólo dispone de la información
presentada en los medios de masas representará en el futuro próximo un factor
más de desigualdad social (Documento en línea). Es
oportuno señalar que las desigualdades sociales no tienen sus bases en el
empleo o no de las tecnologías, cualquiera que sea la tecnología a la que
nos referimos; lo que si es cierto, es que dependiendo del uso al que se
destine el conocimiento científico y tecnológico, podemos obtener resultados
que incrementen la calidad de vida de las personas o podemos destruir a
muchos seres humanos, pero esto dependiendo de los valores y los conceptos
de los individuos que emplean las tecnologías en uno u otro sentido, por
lo que resulta importante “socializar” el uso de las tecnologías;
cuando cada ciudadano “sienta” que la tecnología le resuelve
o facilita sus quehaceres cotidianos (pagar los servicios domésticos, obtener
documentos suministrados por sus organismos gubernamentales locales, como
fuente de empleo -teletrabajo- para discapacitados
y otros, hacer las tareas, comunicarse con familiares en el extranjero,
solicitar medicamentos), entonces estará validando el uso de esta “herramienta”
con fines socializadores. En
consecuencia, más que establecer un debate sobre si el empleo de las Tecnologías
de Información y Comunicación en la educación y los medios de comunicación
de masas es “bueno o malo”, debemos centrarnos en la búsqueda
de las formas en que puedan propiciar una mejor calidad de vida, precisamente
a aquellos que viven en condiciones más difíciles, ya que es el propósito
(o debe ser) que anima y estimula el rápido desarrollo de la ciencia y la
tecnología. Este es el efecto regulador (Sistema de Control) de la ciencia
sobre la sociedad. Con
respecto al empleo adecuado de Internet, uno de sus fundadores Vinton
Cerf (2004), destaca que educar a los usuarios,
incluida la enseñanza en valores, es “la mejor ofensiva” que
se puede tener y señala además que: Podemos usar la fuerza de ley para intentar detectarlos y castigarlos
(a los infractores). Pero si no podemos detectarlos a todos, entonces todo
lo que podemos hacer es intentar enseñar a la gente lo que es moralmente
correcto, y lo que no lo es (Documento en línea). En relación con su empleo en los medios de
comunicación de masas, debemos recordar que las funciones de la Comunicación
Social son educar, entretener e informar. Importantes teóricos latinoamericanos
de la Comunicación Social, entre los que destaca Mario Kaplún
(1997) especializado en Comunicación Educativa, realizaron estudios sobre
los usos con fines educativos de los medios de comunicación, hablando en
este sentido de educomunicación, definida por
la UNESCO (1979) como: ...todas las formas de estudiar,
aprender y enseñar, a todos los niveles y en toda circunstancia, la historia,
la creación, la utilización y la evaluación de los medios de comunicación
como artes prácticas y técnicas, así como el lugar que ocupan los medios
de comunicación en la sociedad, su repercusión social, las consecuencias
de la comunicación mediatizada, la participación, la modificación que producen
en el modo de percibir, el papel del trabajo creador y el acceso a los medios
de comunicación (Documento en línea). Lo cierto en uno y otro caso
en la aplicación de las TIC´s, es que en países como México “más del 90 por ciento de los 104 millones de habitantes
cuenta con televisión, pese a que más de la mitad de ellos vive en la pobreza”
(Documento en línea), realidad que se reproduce en países como Venezuela
(Cañizales, 1991). Es así como los cibermedios
de comunicación social y las industrias para la producción de contenidos
para Internet, se presentan como la interfaz capaz de superar los problemas
y resistencias que ha enfrentado la divulgación de la ciencia y la incorporación
de las TIC´s, en su proceso de masificación. I.-Internet la Interfaz para el encuentro entre periodistas, científicos y el
colectivo en la divulgación científica En principio es importante establecer el significado
de la palabra divulgación, así como dejar en claro que para divulgar se
hace necesaria la participación de un profesional que realice la “traducción”
del lenguaje técnico a uno de fácil comprensión por parte del público mayoritario;
al respecto Pasquali (1990), establece la siguiente
definición “La divulgación sería el envío de mensajes elaborados mediante la transcodificación
de lenguajes crípticos a lenguajes omnicomprensibles,
a la totalidad del universo perceptor disponible”. Con respecto a la divulgación de la ciencia, el biólogo
francés Jean Rostand (citado por Calvo, 1977),
señala acertadamente que: “las funciones de la divulgación científica son múltiples
y de grandes consecuencias: Prolonga, corrige y completa la instrucción
escolar, que se halla inevitablemente retrasada con respecto a la marcha
del progreso; despierta vocaciones de investigadores y se pone directamente
al servicio de la ciencia creadora, a la cual sirve también iniciando a
la gran mayoría en el conocimiento del poder y la eficacia de la ciencia...”. A través de diferentes programas
y estrategias de divulgación científica, se ha tratado de popularizar la
ciencia “ a) Los centros (y exhibiciones) interactivos
de ciencia y tecnología. b) Los programas multimedia de popularización del
conocimiento. c) Los medios de comunicación masiva: televisión, radio, prensa
escrita e Internet. d) La educación formal: el aprendizaje de las ciencias”
(Calvo, 1977). Pero
la divulgación de la ciencia y el periodismo científico han estado marcados
por “cuatro grandes grupos de
problemas, según se relacionen con la ciencia, con la comunicación, con
la propia sociedad y, finalmente, con esta especialidad informativa conocida
como Periodismo Científico, incluido en este último grupo el análisis de
las relaciones entre científicos y periodistas” (Calvo, 1992). El doctor Manuel Calvo Hernando (1999), dedicado
desde hace más de cincuenta años al periodismo científico, señala estas
problemáticas: PROBLEMAS
DE LA CIENCIA
- Extensión y complejidad PROBLEMAS DE LA COMUNICACIÓN -Saturación informativa PROBLEMAS
DE LA SOCIEDAD -
Foso entre ciencia y sociedad PROBLEMAS
DEL PERIODISMO CIENTÍFICO -
Fuentes A los problemas habituales se
suma el volumen de información y la velocidad con la cual se genera el conocimiento
en la sociedad actual, lo que exige mecanismos que permitan buscar, seleccionar
y utilizar sólo el conocimiento que consideramos útil en forma particular,
es decir, las dificultades que tradicionalmente ha confrontado la divulgación
científica, parecen haber encontrado en el empleo de la Internet, esa interfaz
donde científicos, periodistas y el colectivo pueden interactuar e informarse
sobre las actividades científicas que se desarrollan, independientemente
de la disciplina de estudio que se aborda. Es
así como la comunicación de ese conocimiento se hace más efectiva a través
de los Cibermedios de Comunicación Social, conformados
por los medios tradicionales (Montiel, 2000) y
otros novedosos, como el teléfono celular o la palm,
apoyados en las TIC´s, cuyas características fundamentales
son la instantaneidad, la interactividad y la globalidad (Lugo y Casado,
2004). La instantaneidad que garantiza que esté disponible en el
momento preciso en que ese conocimiento es requerido. Al respecto Fontela (2001, citado por Touriñan, 2003) plantea la necesidad de “un rediseño de la vida humana que haga
desaparecer las barreras que existen en el tiempo entre educación, trabajo
y ocio (...) una interacción permanente entre educación-formación, empleo-trabajo
y ocio-consumo-participación social”, destacando nuevamente la necesaria
socialización de las tecnologías, que es el interés de los autores que
quede plasmado en este documento, al recorrer el espectro educación hasta
la participación social. La interactividad que permite
la democratización del conocimiento al facilitar su acceso y la retroinformación
del mensaje -desde y hacia el público, pero también desde y hacia el emisor
del mensaje- razón fundamental por la cual se hace divulgación científica,
porque en definitiva, como
señala Antonio Calvo (1999) “Luchar contra el analfabetismo cultural
y científico era, y es, una manera de luchar a favor de la democracia”. La globalidad en la concepción del mensaje
a transmitir que a su vez propicia la transdisciplinariedad
del conocimiento, ya que al estar disponible –para cualquier persona,
en cualquier parte del mundo y en cualquier momento- ante ese universo ilimitado
en tiempo y espacio que es la Internet, se nutre y enriquece de infinitos
saberes y formas. La transdisciplinariedad
del conocimiento que propicia el empleo de la Internet, ya había sido advertida
por Castells (2001) “En efecto, son aplicables a todas las actividades
económicas y sociales, y permiten un elevado grado de interconexión entre
los distintos elementos del sistema gracias a la convergencia de las diferentes
tecnologías. De esta forma, pueden desarrollarse redes de una complejidad
y extensión creciente, capaces de superar cualquier barrera temporal y espacial”. Pero para hacer de esta comunicación del conocimiento
una “Comunicación Productiva” capaz de introducir cambios positivos,
significativos y evidentes en su entorno, propósito ulterior de la divulgación
científica, es necesaria la conformación de redes (organización radial)
que al parecer “es la forma en que se organiza todo en la naturaleza”,
incluso el pensamiento como ya lo han advertido algunos estudiosos y que
ha servido de base para la fundamentación de herramientas,
como es el caso de los mapas mentales (Buzan, 1996) o la organización moderna
en las empresas que han reducidos sus estructuras tradicionales con organigramas
en forma de cascada a la conformación de redes, para hacerse más eficientes,
proceso conocido como “downsizing” (Jofré,
2003). Por
ello, un nuevo ciudadano inteligente
está surgiendo en esta era. Ya no sólo es la prensa escrita y audiovisual,
por donde se nutre de información, ahora utilizando algo tan cotidiano como
el teléfono celular, este ciudadano está enterado con la instantaneidad
con que se genera, del acontecer local, regional y mundial; además, es capaz
de seleccionar filtros que le permitan tener acceso sólo a la información
de su interés. Sin darnos cuenta la tecnología nos está guiando a un nuevo
tipo de ciudadano inteligente que demanda contenidos que le permitan vivir
mejor. Es imprescindible, por tanto, en este protagonismo
de los Cibermedios de Comunicación Social, el
trabajo colaborativo (Islas, 2004), ya que es
necesario aprender a buscar, orientar al hombre en su búsqueda y para ello
el norte cierto, consiste en propiciar que cada individuo alcance el desarrollo
máximo de sus capacidades para que estas individualidades integradas en
redes de información, conduzcan a cada pueblo a alcanzar su destino trascendente
(Foley y Pastore, 2002). En este punto, es oportuno recordar aquello
de las inteligencias múltiples (Gardner, 2002),
es decir, la información que requieren los cibernautas es cada vez más
variada pero también más especializada; incluso se destaca frecuentemente
que los estudiantes y los receptores de los medios de comunicación de masas,
llegan a tener más información que los maestros o comunicadores, gracias
al número de horas que navegan en internet. Esto se logra “fabricando
contenidos” y poniéndolos a la disposición del público a través de
los cibermedios de comunicación social, tomando
en cuenta que este público es cada vez más inteligente a raíz de su incursión
en los medios de información masivos, tanto que a veces asume el rol de
experto en los temas que le resultan interesantes. Este nuevo habitante
inteligente, hoy día porta un teléfono celular con la capacidad de transmitir
voz, video y datos, lo cual lo convierte en un comunicador social que transmite
en tiempo real los sucesos noticiosos que considera importantes y que a
su vez, otros valoran por su espontaneidad y sencillez. De allí que un mundo
que era prácticamente habitado por los investigadores y sus pares, hoy día
es invadido por ciudadanos comunes, capaces de comunicar los sucesos en
pleno desarrollo. Se ha señalado que en España
una “característica de las primeras fases del acceso a Internet y
típica de los internautas menos expertos...”
(Edo, 2002), era la de visitar páginas de contenido
general, incluso sólo por diversión “navegar sin rumbo fijo”.
Sin embargo, esta actitud está dando paso a un proceso de “maduración
de los internautas”, quizá por la comprensión del poder que realmente
tiene Internet como fuente de documentación, o bien por el costo que representa
su acceso; por su parte “los estadounidenses están empezando a (...) entrar
en páginas más especializadas...” (Baquia, 2001).
Así mismo, un estudio de referencia
nacional realizado en Venezuela por la empresa Datanálisis durante el primer trimestre del año 2000, mostró
que entre los principales indicadores que permiten conocer la penetración
del servicio y los hábitos de los usuarios de Internet; en un “universo
de usuarios de 526 mil personas de los cuales 235 mil eran suscriptores,
el 99% afirma que utiliza Internet para la búsqueda de información”
(Gutiérrez, 2001). Esta demanda de conocimiento
altamente especializado en Internet, está dando paso a un nuevo sistema de producción en la era de la sociedad de la información y el
conocimiento. Así como a finales del siglo XIX y mediados del siglo XX,
periodo conocido como era industrial (Alonso y otros, 1999; Baldó, 1993;
Hobsbawn, 1962), se tomaba la materia prima de
los recursos naturales de los países y se transformaba en productos terminados,
los países que poseían el método de transformación de las materias primas
pasaron a ser los más ricos del planeta, dejando en segundo plano a los
que poseían la materia prima. De la misma forma, hoy día se está gestando
una nueva industria, la cual toma otro tipo de materia prima (Información
y Conocimiento), la procesa y convierte en contenidos. Los países que logren
desarrollar este tipo de industria, sin duda alguna serán los más ricos.
Edo (2002),
citando a Georges
Bell presidente de Excite@Home,
una empresa que se dedica a la difusión de contenidos mediante redes de
alta velocidad, resume la situación de la manera siguiente: La primera fase de Internet,
en la que aún estamos, es la de la distribución, la de ofrecer servicios
a la gente, ya sea a través del PC, el teléfono o la TV interactiva. Ésta
es una guerra de unos cinco a siete años. Después, durante muchos años más,
vendrá la guerra de los contenidos porque cuando estos medios interactivos
maduren, la lealtad no va a depender del mecanismo de distribución. No se
es leal al ordenador o al teléfono móvil, sino al contenido que ofrece.
Al final, el negocio de las terminales se convertirá en el de servicios.
(...) Pero si no se participa en la guerra de la distribución, no se tiene
el privilegio de participar en la guerra de los contenidos. En Estados Unidos
se está pasando a reconocer la importancia del contenido (Documento en línea). La autora continúa señalando que “la misma
empresa anuncia una nueva redistribución de las empresas en Internet que
se concentrarán en tres ofertas muy concretas: los proveedores de contenidos,
los sindicadores y los distribuidores” y pone como ejemplo el caso
de la compañía canadiense Thomson de Toronto que está vendiendo 54 de sus 55 periódicos
“para dirigir el porcentaje mayor de su actividad a la comercialización
de contenidos” (La Vanguardia, 2000) y “Su apuesta se basa en
ofrecer información y asesoramiento sobre cuestiones científicas, legales,
de salud o de educación y servicios financieros y dispone de 30.000 personas
trabajando para la empresa en todo el mundo” (La Vanguardia, 2001).
Touriñan (2003) es aún más específico
al afirmar que existen “palabras claves (y)...conceptos aceptados
que van a modificar nuestro mundo” y a continuación los señala: ·
Nuevas
tecnologías de la información A estas “Áreas temáticas”, preferimos
definirlas así, obviamente no escapa la educación la cual está implícita
en cada una de ellas, que en resumidas cuentas, es lo que establecerá la
diferencia entre el acceso y uso adecuado a la ciencia y la tecnología y
sí marcará una diferencia fundamental en la ampliación o reducción de la
llamada “brecha digital” entre sectores sociales y los países.
III.-Gestión del conocimiento Ahora bien, así como surge un nuevo tipo de industria, también surgen nuevos
tipos de retos a enfrentar por los gobiernos de estos países. El ciudadano
debe estar preparado para poder asimilar estos contenidos y a la vez tener
la posibilidad de acceso a los cibermedios de
comunicación social con la correspondiente tecnología actualizada, que le
hará llegar ese contenido en cualquier lugar, en cualquier momento y con
la posibilidad de interacción que le permita aclarar y digerir la información
difundida. Al respecto Frascaroli (2002) agrega: Pero
Internet no puede escapar a las lógicas sociales ni a las desigualdades
entre países ricos y pobres, ni en cuanto al contenido de la información
o al acceso a la misma. Las diferencias se hacen ostensibles entre las infraestructuras
de telecomunicaciones que posibilitan el desarrollo y acceso a la sociedad
de la información, el costo del equipamiento informático y la diferencia
en las tarifas de conectividad y acceso a la red (Documento en línea). Estos
retos son enfrentados primero con la asignación de presupuesto correspondiente
a la adquisición de tecnología, cosa que todos los países hacen suponiendo
que su sola adquisición resolverá de forma inmediata el problema, olvidándose
de la parte más importante de este planteamiento que es la capacitación
del ser humano. Así como se asigna presupuesto para adquisición de tecnología,
se debe asignar mucho más presupuesto para motivación, entrenamiento y educación,
que le permitan al ciudadano obtener las debidas habilidades y destrezas,
para introducirse en la sociedad cibernética. Es
así como las industrias de producción de contenidos necesitan de Gerentes del Conocimiento
para administrar personal altamente capacitado, en horarios de trabajo
de 24 horas los 365 días al año (Casado, 2004); en este caso la tecnología
no elimina fuentes de empleo, sino que los genera, pero a su vez exige de
mayor capacitación, adecuación y adaptación a nuevas formas de trabajo y
esquemas de pensamiento. En este “poderoso medio de comunicación
que es Internet” se impone la divulgación de conocimiento especializado,
es decir, la divulgación de la ciencia y la tecnología, lo que no debe hacerse
sin un proceso de profesionalización y capacitación permanente, lo que también
“dará al traste” con el último de los problemas entre científicos
y periodistas, no se trata de que los científicos y tecnólogos aborden los
espacios y responsabilidades de los periodistas o de que la responsabilidad
de hacer divulgación científica sea de los científicos, se trata de que
unos y otros integremos “...comunidades enteras realizando un esfuerzo
muy arduo por utilizar la información disponible de forma productiva y benéfica
para todos” (Nosnik, 2000). Con la incursión de las tecnologías de información
en la comunicación social, ha surgido una empresa con nuevos activos, donde
los profesionales deben convertirse en gestores de contenidos. Al respecto
Arango (2003), sostiene que los gestores de contenidos digitales, sin importar
su profesión de origen, deben lograr un dominio "suficiente" sobre
las tecnologías digitales para la creación, diseño, organización, procesamiento
y divulgación de dichos contenidos. Nos referimos entonces al nuevo tipo
de empresa cuya actividad fundamental radica en la capacidad de masificar
la información, haciendo llegar el conocimiento al mayor número de habitantes
de la aldea global, de una forma clara y comprensible. En este orden de ideas, Villa (2003) señala que “En la Economía
Industrial se gestionan los activos físicos, su existencia y procesos de
fabricación y entrega, a través de Enterprise
Resource Planning (ERPs)”
(Documento en línea). De igual forma, en la Economía de la Información y
el Conocimiento los activos a gestionar son los contenidos, el nuevo capital
en la sociedad de la información y el conocimiento, los cuales están presentes
en formatos diversos (texto, imagen, sonido, video), pero con una base común:
su digitalización, que permite su entrega a través de medios telemáticos
como correo electrónico, redes locales, intranets, extranets, sitios web. Estos contenidos, al
igual que cualquier activo, deben ser administrados con criterios válidos.
¿Cuáles son esos criterios? A nuestro entender, el primero debe ser que
el mensaje vaya dirigido a la persona con el menor cúmulo de conocimientos
que exista en el público meta, es decir cuyo código esté elaborado con la
debida sencillez que le permita a cualquiera entenderlo, asimilarlo y aplicarlo.
El segundo que ese mensaje llegue a la mayor cantidad de personas posible,
de la manera más rápida y económica, por eso Internet y los teléfonos celulares
son el medio ideal para este propósito. El tercero que el mensaje sea de
actualidad y aplicable, es decir, de utilidad para quien lo recibe. Y por
último, que permita el aumento de la calidad de vida del receptor, una información
productiva. Existen sistemas de gestión
de contenido que apoyados en las TICs permiten
a las empresas generadoras, gestionar los mismos con eficiencia. Se crean
entonces sistemas y herramientas, que en su manera más cercana de percibirlas,
van desde las antiguas páginas web, pasando por los contemporáneos portales horizontales
o verticales -el alucinante cambio de lo estático a lo dinámico- hasta
la invasión de los web services,
el relativamente reciente desarrollo de los blogs
(no muy bien traducidos como "bitácoras") y los profundos sistemas
de gestión de contenidos. La tendencia en la gestión de contenidos es clara:
se trata de integrar los datos, la información y el conocimiento, registrados
en el tejido socio-institucional de la sociedad; compartirlos mediante herramientas
y sistemas de software, servicios, métodos y otros recursos que permitan
su acceso y uso desde todas partes al mismo tiempo, a partir de una infraestructura
de conectividad que lo posibilite con su velocidad y fiabilidad. Estas industrias estarán
representadas por nuevas Herramientas / Aplicaciones,
tales como: Telemedicina, ambientes de “inmersión”, librerías
digitales, ambientes de colaboración, creaciones artísticas, aplicaciones
de uso intensivo, calidad de servicio, “tiempo real”. A la
vez se generarán nuevos servicios, tales como: intercambio eficiente de
tráfico, autopista de comunicación para la red de bibliotecas, Servicios
de distribución de noticias (Internet News), Servicio de Transferencia de archivos (FTP) y servidores
espejos (servidores auxiliares que evitan que el usuario detecte que ha
ocurrido una falla), uso eficiente de Caches e intercambio de protocolos
de Cache (memorias intermedias para asegurar la velocidad de
transmisión de datos), permitir la efectivamente la multimedia y la video
conferencia de calidad entre las instituciones, generar contenidos novedosos
eliminando la limitación de ancho de banda, permitir a los estudiantes acceso
conmutado a precios de costo y por último, aplicaciones avanzadas tales
como: Tele-inmersión, Laboratorios Virtuales y Entornos Cooperativos, Bibliotecas
Digitales, Instrucción Distribuida o Software Didáctico y Otros (por ej.
Voz sobre IP). Lo cierto es que se tenía presupuestado para el
Bienio 2002-2003 en los Estados Unidos, las siguientes inversiones: Acceso
a la información, particularmente en el Dominio Público (Programa Principal:
Comunicación e Información): US$ 5.928.200, y Tecnologías de Información y Comunicación
en Educación, Ciencia y Cultura en la Sociedad del Conocimiento (tema transversal)
US$ 6.000.000 (Casado, 2002). Estas inversiones
evidencian la importancia que han tomado las Tecnologías de Información
y Comunicación Social en ese camino hacia la difusión de la Ciencia y la
Cultura en la Sociedad del Conocimiento. Sin embargo, también es
cierto que el camino hacia una sociedad de la información y
del conocimiento no es del todo fácil. El poder proveer a los ciudadanos
de la instantaneidad que cada vez reclaman, advierte una alta inversión
en cuanto a recursos tecnológicos se refiere. Tal es el caso de los teléfonos
celulares con capacidad de transmisión de voz, video y datos, donde los
dispositivos están creados suponiendo una red de alta velocidad en estado
ideal, pero la realidad es que la base instalada de estas redes está diseñada
para una tecnología anterior que no garantiza de manera alguna esa alta
velocidad. Una ley que siempre ha estado en vigencia desde
los inicios de la computación, dice que “la velocidad de un computador
se mide por la velocidad del periférico mas lento”, (Casado, 1999),
es decir que por ejemplo nada hacemos con tener un equipo muy rápido, si
la red sólo tiene capacidad de transferencia para que 56 mil bits sean enviados
o recibidos en un segundo, nuestro equipo podrá trabajar con trasferencias
de millones de bits por segundo pero su velocidad por estar conectado a
este canal será de 56 kbps. Vamos a un mundo de cuatro ceros a saber 1) Cero
Errores, es decir la información que sea transferida deberá llegar al receptor
exactamente igual a como salió del emisor, sin error alguno. 2) Cero Fallas,
donde las redes y los equipos informáticos estén diseñados con la debida
tolerancia a fallas, donde se garantice conectividad en un 99.99%. 3) Cero
Tiempos de Espera, donde el usuario con simplemente hacer clic obtenga la
respuesta con la debida instantaneidad que el demanda y 4) Cero Papel, donde
todos los contenidos podrán ser leídos en dispositivos electrónicos que
físicamente eliminen el uso del papel, con el consiguiente ahorro ecológico
en el uso de árboles para fabricación de papel, ahorro de espacio, por lo
que estaremos en capacidad de manipular obras que físicamente ocuparían
espacios infinitamente grandes en dispositivos que tengan el tamaño de una
tarjeta de crédito, y ahorro en los consumibles como tinta y otros, utilizados
normalmente en los dispositivos de impresión. Insistimos en tres pilares
fundamentales del ciudadano de este comienzo de milenio. El primero la humanización
de la tecnología, la inclusión de los valores éticos y morales para el uso
de las mismas y el aprendizaje de búsqueda de información útil con el propósito
de aumentar la calidad de vida. Tal como lo señala Arango (2003): Por ello, la gestión
de contenidos implica un compromiso con los valores éticos y posiciones
ideológicas revolucionarias y progresistas, independientemente del destino
masivo o especializado que tengan, porque han de orientarse al disfrute
pleno de los derechos del hombre, al amplio empleo del patrimonio gnoseológico
creado por el hombre para ser más felices, más plenos, más solidarios, más
sostenibles y más humanos. Para que podamos llamarnos todos algún día, no
arquitectos de la información o del conocimiento, sino arquitectos de la
sabiduría (Documento en línea). Bibliografía Alonso, M. E.; Elisalde, R. M. y Vásquez, E. C. (1999). Historia Europa
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Uso y actitud de los jóvenes hacia Internet y la telefonía móvil. PwG&IESF. Barcelona.
España.
Indsutria de producción
de contenidos para los cibermedios de comunicación: La gran oportunidad
para la divulgación Laura Lugo y Ricardo Casado.
Institución:
Sociedad Internacional de Profesionales de Tecnologías de Información
y Comunicación (SIPTIC).
Av. Intercomunal Maracay-Turmero. Centro Comercial
y Profesional Coche a).-Laura Lugo (Venezuela). Es Ingeniero de Alimentos
egresada de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez y Especialista
en Evaluación y Control de Calidad en la Industria de Alimentos de la Universidad
Simón Bolívar. Realizó cursos de postgrado en el Programa de Biotecnología
para América Latina y el Caribe de la Universidad de las Naciones Unidas
y en la Asociación Brasilera de Bioseguridad de la Biotecnología. Es Divulgadora Científica
e Investigadora-Docente en Gestión de la Percepción Pública de la Ciencia
y la Tecnología a través de los Medios de Comunicación Social, conferencista
internacional, autora de libros y artículos científicos y de divulgación
sobre periodismo científico y TIC´s. Fundadora
de la Asignatura Biocomunicación, tutora de trabajos
de grado, asesora de empresas públicas y privadas, Vicepresidente de la
Sociedad Internacional de Profesionales de las TIC´s,
Capítulo Venezuela. b).- Ricardo Casado (Venezuela). Es Programador Analista
de Sistemas de la Escuela Internacional de Computación; Licenciado y Doctor
en Computación egresado de la City University
de Los Ángeles, California. Magíster en Educación de la Universidad Pedagógica
Experimental Libertador y Locutor egresado de la Universidad Central de
Venezuela. Investigador en Tecnologías de la Información y la Comunicación
aplicadas a las Ciencias Sociales. Profesor de postgrado, tutor y jurado
de trabajos de grado y tesis doctorales, Comité Editorial de la Revista
Electrónica Razón y Palabra, columnista y articulista de cibermedios de comunicación social. Asesor en organización,
computación y finanzas de empresas públicas y privadas. Presidente de la
Sociedad Internacional de Profesionales de las TIC´s,
Capítulo Venezuela.
- Aceleración histórica
- Oscuridad en la expresión
- El conocimiento como problema
- Sensacionalismo
- Responsabilidad de los medios
Descodificación
del mensaje
Credibilidad
Educación para la comunicación
- Internacionalización de la información
- Desinterés público
- Falsas ciencias
- Lenguaje
- Géneros periodísticos
- Ética
- Formación
- Científicos
y periodistasII.- Industrias de
producción de contenido para los cibermedios de
comunicación
·
Biotecnología
·
Ecotecnología
·
Imagen
electrónica
·
Acceso
electrónico a la información
·
Correo
electrónico
·
Teletrabajo
·
Teleinformación
·
Telemedicina
·
Teleadministración
·
Educación
electrónica
·
Sociedad
digital
Moderna y América Colonial.
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cientifica
Aragua.
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Ultima revisión :
09/01/2004
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