De la creación de comunidades virtuales: reflexiones “a priori”. Francisco Ignacio Revuelta Domínguez Departamento de Teoría e Historia de la Educación Universidad de Salamanca Resumen: (menos de 200 palabras) 1.- Haciéndonos a la idea Comentaba, no hace mucho, tomando un café con unos amigos que antes llegaba a casa y encendía la televisión – ciertamente, como muchas otras personas y que estos amigos también compartían -, ahora llego a casa y lo que hago es encender el ordenador, ¿se preguntan por qué? , pues porque he encontrado en la red eso que llaman Interactividad. Se trata de un ingrediente que da “sal” a las comunicaciones y que su falta hacía que la televisión fuera tan “sosa”. Ahora los miembros de una o varias comunidades, prácticamente no ven la televisión, si antes leían ahora leen mucho más: noticias, chats, correo electrónico, etc.; digamos que han multiplicado en un 500% la sesión lectora. Pero, lógicamente no pueden abarcar todo lo que quisieran, la sociedad de la información tiene ese peligro, lo que se notifica tiene que ser claro, conciso y a ser posible acompañado de algo emotivo (smilies o e-motions). Últimamente, los más conservadores se llevan las manos a la cabeza, creen que Internet es como algo “esotérico”, algo oscuro que no sabemos donde vamos a llegar, que va a hacer de los seres humanos seres aislados, que no se van a saber desenvolver con los demás, que tendemos a la “desocialización” de la sociedades, etc. Ciertamente es un riesgo que tenemos que correr ahora, pero reflexionando caemos en la certera duda de qué es lo que sería de nosotros sin nuestras ya establecidas relaciones cibernéticas o virtuales. Tenemos amigos distribuidos por el mundo, y gracias a la red podemos hablar a diario con ellos, bien por chat, correo electrónico o con voz, es indiferente, lo que justifica el hecho es que la amistad sigue ahí. No podemos vernos cara a cara y tampoco podemos costearnos las dietas que supondrían llevar a cabo lo que en la jerga de los chat’s se denomina “kedada” (suponiendo que la palabra estuviese recogida por el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, en castellano correcto sería “quedada”; participio pasado del verbo quedar, cambiado de género y que se ha sustantivado, a estos efectos, se trata de un encuentro entre los miembros de la comunidad), esto es, no podríamos soportar el gasto económico que supone un viaje, un alojamiento y una manutención de quizás al menos un par de días o tres, y digamos una vez cada mes para intentar igualar las condiciones de proximidad y número de interacciones con los otros miembros en un encuentro presencial. Luego, esta tecnología hace a nuestras reuniones distantes en cuanto a lugar de procedencia y cercanas en cuanto a la relación de amistad, que quizás sea esto donde tengamos que poner la lupa, y mirar para encontrar si realmente son de calidad las relaciones que en las comunidades virtuales se desarrollan. Muy a quien pese, las comunidades virtuales no son “guetos” de exclusión, sino espacios sociales aumentados de comunicación social y de desarrollo personal. Cierto es que determinados tipos de personalidad pueden encontrar en la red un lugar de construcción muy personalizado y aislado, pero no debemos asustarnos por ello, la realidad supera con creces la ficción... 2.- La Comunidad virtual: una pequeña mirada al origen Una comunidad virtual surge de la necesidad de mantener dos aspectos: comunicación-aprendizaje y de filtrar lo que se comunica-aprende. La necesidad de comunicación-aprendizaje es un binomio difícil de separar ya que la rutina de una comunidad virtual es la de expresar y adquirir conocimientos nuevos. No solo se aprende ya que no solo se recibe lo que se quiere aprender sino que uno expresa y comunica lo que otros desean saber, se trata de una comunión difícil entre estos dos aspectos pero resulta interesante poder distinguir entre el aprendizaje a través de un espacio virtual, donde solamente se recibe aquello que queremos aprender, aunque nosotros emitamos nuestras posturas ya sean criticas o de opinión, y tampoco es una comunicación especializada en contenidos sino, que podríamos decir, los contenidos de una comunidad son compartidos y reelaborados, lo que sucede es que si esta actividad conjunta mantiene el interés entre los miembros de la comunidad, esto hace que el éxito de la comunidad este asegurado. En cuanto a la necesidad de filtrado, que es un aspecto que recogen todas las comunidades virtuales, puede darse por dos motivos bien sea por necesidad de pertenencia a un grupo de interés o bien sea por evitar caer en la sinrazón de los argumentos contrarios por defensa de ideologías o creencias totalmente diferentes. Normalmente, todos los miembros de una comunidad tienen asumido que el filtrado, en principio, es solamente de contenidos, además que éticamente parece lo más aconsejable el “tener los brazos abiertos a todos”, pero, en cuanto aparecen personas con ganas de distorsionar los ritmos y contenidos de la comunidad, todos los miembros salen en defensa de la supresión inmediata del sujeto alborotador, es decir, el administrador debe aplicar la sanción de filtrado de personas, eliminándolas temporalmente o por tiempo indefinido. Estas diferencias contrarias, aparentemente, son más habituales de lo que nos podamos imaginar cuando los intereses individuales se ponen en juego. Lógicamente, estas diferencias son nuestras, es decir, no han surgido porque la red lo haya permitido, no, sino porque cuando estamos en una comunidad virtual el anonimato es el que permite que salgan a relucir estas situaciones que son muy sancionadas por el resto de miembros de la comunidad. Esta es una de las situaciones que han hecho que el anonimato vaya perdiendo valor de uso en las comunidades virtuales. Aún podemos seguir encontrándola por algunas donde por razones de interés personal sea más aconsejable guardar la distancia de identidad personal sin detrimento de la opinión personal o crítica de acciones y contenidos. Por lo tanto, quien desee crear una comunidad virtual debe conocer estos aspectos y decidir su uso o no de contenidos llamados “off-topic” (fuera de tema) y la identificación de los miembros de la comunidad. Una vez decididos estos dos aspectos es hora de dar vida a la Comunidad con los recursos o servicios que nos ofrece Internet. 3.- ¿Sincronía o asincronía?: al final ... las dos. El tiempo, enemigo de la actividad humana, es lo que limita igualmente a las actividades en el ciberespacio. Otro de los grandes aspectos que debe decidir quien crea una comunidad es si las actividades se van a realizar en tiempo real o no, esto es, si van a ser una comunidad de carácter síncrono , en tiempo real, o por el contrario la comunidad es de carácter asíncrono, fuera del tiempo real. Una actividad sincrónica en una comunidad virtual es aquella en la que los miembros de la comunidad están conectados a una misma hora e interaccionan entre ellos. La actividad interactiva es menos elaborada, más impulsiva y de consecuencias inmediatas Por el contrario, una actividad asíncrona es aquella en la que los miembros no están conectados a la misma hora y la interacción se produce fuera del tiempo real y se caracteriza por una mayor elaboración de los procesos interactivos, más reflexiva y que genera en determinada situaciones y determinadas personas un stress ante la espera de las consecuencias de determinados procesos interactivos. Si en algún momento esta decisión supone un problema, la solución es bastante sencilla, úsense las dos formas. Si digo sencilla es porque la decisión lo es, ya no así la práctica puesto que supone dominar los servicios síncronos y asíncronos de Internet. Por servicios síncronos entendemos el chat, el chat de voz y la transferencia de ficheros instantánea (ftp inmediato) y por servicios asíncronos entenderemos el correo electrónico, el foro, la lista de distribución, las “news” (noticias), la web, el “memo” (proviene de “memorando” que entenderemos como pequeña nota, aclaración y/o aviso) del chat y la transferencia de ficheros no inmediata. 4.- Consumimos comunidades virtuales: utopías y prácticas Quien tenga la experiencia de pertenecer a una o varias comunidades virtuales quizá tenga la misma sensación que yo tengo. A veces, pienso que consumimos comunidades virtuales como quien consume tomate frito envasado. Somos muy pocos (aunque cada vez somos más) los que, descontentos con lo que hay en la red, hemos decidido dar el paso hacia la autoría y hemos creado nuestras propias comunidades. Ese es un hecho que nos permite la propia tecnología, pero muchas veces nos encontramos muy cómodos y solamente queremos ser observadores de lo que ocurre en nuestras comunidades de pertenencia. Y eso es cierto, es comodidad y no hay otro motivo más práctico que este. Nos apuntamos a varias comunidades para ver que es lo que allí sucede, y si al cabo de un tiempo no nos convence lo que allí se hace o se discute o bien porque la comunidad no tiene ningún tipo de movimiento, nos borramos de la comunidad y a por otra. Y así, vamos vagando por el ciberespacio en búsqueda de la comunidad ideal, la verdad es que esta frase parece haber salido de una historia o film de utopías pero es la realidad, tanto en la vida presencial como en la vida virtual. Muchos se quejan de lo mismo pero no dejan de asumir la naturaleza humana ni sus propios deseos. Es evidente, que todos buscamos una tranquilidad y una estancia en grupo de lo más llevadera y sin ningún tipo de altercados, pero la realidad es bien distinta, o no la queremos ver, algunos piensan que en la red todo es distinto, la gente busca los ideales perdidos en los entornos presenciales, y buscan en la red una utopía pero resulta que quienes manejan las redes son los mismos de las comunidades presenciales, no los mismos pero si otro ser humano que tiene la misma naturaleza en la red que en lo presencial que aquellos con los que no estamos contentos. Aún así, saliendo de toda ideología utópica, es lo que yo entiendo respecto a cómo deberían ser las personas en la red, al menos deberían de tener las mismas formas de comportamiento en ambos entornos. Pero al quitar la presencia física en la red nos quedamos con el ideal de nosotros mismos y nos ofrecemos a los demás como nosotros deseamos ser en la vida “cara a cara”, así solamente estamos interpretando el papel de nuestro deseo social y encima creemos que en la vida presencial vamos a actuar así, y eso no es tan fácil. Esto genera uno de los grandes conflictos psicológicos para los usuarios de las comunidades virtuales, el problema de los conflictos de roles. Roles deseados y roles interpretados, no son más que aquellos que nosotros deseamos dar a los demás de nosotros mismos y aquellos que son los que se esperan de nosotros por pertenecer a un determinado grupo de edad, status social y clase social. Todos estos aspectos en la red se desvanecen. Pero el conflicto se genera cuando en la red hemos interpretado esos roles deseados y en la vida real y ante las personas que hemos conocido en la red debemos interpretar lo roles esperados por los demás más los roles deseados. Aquí llega el conflicto puesto que van a primar los roles esperados y se nos van a exigir los roles deseados ya que son además los que esperan que interpretemos los que se conocen en la red. Y esto genera ansiedad y en algunas ocasiones rechazo puesto que los roles deseados no los hemos practicado en situaciones fuera de la red. Este caso, y por poner un ejemplo que crea mucho estrés, es el que sucede cuando determinadas personas han establecido una relación con otra persona, generalmente del sexo opuesto, y quieren conocerse fuera de la red. Es decir, en situaciones de romance en red. Como bien sabemos muchas de estas relaciones han acabado en matrimonio o convivencia en común, y algunas de ellas sabemos que duran aún hoy en día en el tiempo y posiblemente duren más, pero la gran mayoría se caen por ese conflicto. Porque realmente nos son las personas que conocieron en la red, se encuentran muchas veces ante verdaderos desconocidos y si ambos tienen el mismo conflicto de roles la relación va a ser un auténtico fracaso, también sabemos que algunas relaciones se han mantenido en el tiempo una vez asumido ese equívoco de roles, pero no todo el mundo es capaz de asumirlo, expresarlo y querer continuar. Cuando consumimos comunidades virtuales este tipo de equívocos no suceden en todas ellas, va a depender del objetivo con el que entremos en una comunidad. Los conflictos va a seguir existiendo pero se van a ir refinando o simplemente se generan en otros momentos o con otras características. Otro ejemplo comprobado, surge las comunidades en red de carácter científico, estas comunidades suelen estar basadas en contenidos de una determinada especialidad científica o área de conocimiento, pues bien, ellas también son generadoras de conflictos quizás más de orden ideológico, pero también de orden político-social. A veces se comentan las decisiones de un determinado grupo político que afecta al desenvolvimiento de una actividad científica y los miembros de estos grupos emiten sus opiniones, pero cuando un miembro toca un punto candente del tema, puede tener consecuencias, no solo de orden virtual: llamadas de atención, solidaridad del grupo, ... ; sino que puede ser que se amotinen en contra de esa persona y la acosen en su vida presencial con llamadas telefónicas, rechazos sociales, ... Como hemos visto y con dos brevísimos ejemplos, el consumo de comunidades virtuales tiene sus pros y sus contras, generan utopías de deseabilidad social y producen efectos muy prácticos y concretos a nivel presencial que al fin y al cabo es el más importante ya que no solo vivimos en la red, sino que nuestra vida es eminentemente presencial y la red un complemento. Esto debe aprenderse en la estancia en comunidades virtuales. 5.- A modo de conclusión Como toda creación en esta vida, tiene sus posibilidades y sus limitaciones pero no por ello vamos a dejar de interactuar entre nosotros ni impedimos la construcción de nuevos entornos de trabajo, colaboración y/u ocio. La comunidades virtuales tienen sus reglas, reglas no estandarizadas y no siempre iguales, cada comunidad virtual como grupo social que es, aunque su desarrollo se realice a través de la redes de comunicación no suponen la desestimación de las mismas sino que lo que suponen es la puesta en práctica de nuevas formas de socialización, nuevas formas de comprensión de nosotros mismos bajo unas condiciones diferentes en situaciones sociales distintas en entornos alejados de enfrentamiento al juego social. Crear una comunidad virtual, sea cual sea su último objetivo, suponen reflexionar sobre aspectos técnicos y sociales como hemos visto, para su buen desarrollo. No podemos pensar que nuestras comunidades virtuales van a perdurar por siempre en el entorno virtual, ya que el mismo entorno es más volátil que los entornos presenciales, por un lado, pero por otro lado, exige de unos mínimos cuidados para su desarrollo y buen funcionamiento. Como todo tendrá su final y de nosotros tanto como creadores, aunque también de sus miembros, dependerá que sea para algo útil o simplemente quede como algo que fue, pero no se desarrolló. Creemos, experimentemos, reflexionemos y vivamos nuestras vidas virtuales lo más sanamente posible para nuestro yo interpsicológico, esto es un principio y vale la pena intentar demostrar que la vida en la red es posible, solo hace falta un proceso de adaptación. De la creación de comunidades virtuales: reflexiones “a priori”. Francisco Ignacio Revuelta Domínguez Universidad de Salamanca Departamento de Teoría e Historia de la Educación Instituto Universitario de Ciencias de la Educación Paseo de Canalejas, 169 Edificio del IUCE, Aula CEDETEL, primera planta. 37008 Salamanca España Teléfono +34 923 29 46 34 Fax +34 923 29 46 35 e-mail: solis4@usal.es Francisco Ignacio Revuelta Domínguez es Licenciado en Psicopedagogía y doctorando en Pedagogía a través del programa de doctorado “Procesos de Formación en espacios virtuales”. Su tesis doctoral, actualmente en desarrollo, versa sobre “Los procesos de socialización en la zona de construcción del conocimiento: la actividad lúdica en la sociedad de la información”. Ha presentado trabajos en congresos sobre la evaluación en la red, la investigación en los espacios virtuales a través de técnicas cualitativas y sobre la integración del enfermo mental; y comunicaciones sobre la pedagogía en la red y aplicaciones para el aula. Actualmente es becario de investigación por el Ministerio de Educación y desempeña sus tareas de investigación en el Departamento de Teoría e Historia de la Educación así como en el GRUPO CANALEJAS del Instituto Universitario de Ciencias de la Educación (I.U.C.E.) de la Universidad de Salamanca. GRUPO DE TRABAJO: 1 – CE - COMUNIDADES DE APRENDIZAJE